El cuidador, ese Héroe

“No puedo más”, “He perdido los nervios”, “No tenemos ganas de salir”, “Menos mal que estoy yo aquí”… Si te resultan familiares estas expresiones es totalmente normal.

En muchas ocasiones solamente una persona es la responsable de atender las 24 horas a personas que han sufrido un daño en el Sistema Nervioso Central (SNC).

La figura del cuidador es fundamental, puede ser decisiva en la evolución, en el tratamiento y en el pronóstico de la persona que sufre la lesión. Una buena actitud, un buen estado mental del cuidador influye de manera positiva en los pacientes, tanto en su salud mental como en la participación de los mismos en las Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD).

A menudo las lesiones del SNC van acompañadas de alteraciones en la función del lenguaje, hemiplejia en extremidades y alteraciones cognitivas, lo que provoca que los pacientes y sus familiares caigan en problemas de adaptación y depresión. Esto causa un gran impacto en la salud mental de los cuidadores y conlleva una pesada carga.

Podemos, en determinados momentos, sentirnos agotados, con cambios de humor, problemas para dormir, problemas en nuestro trabajo y aislarnos socialmente.

Esta nueva situación para el cuidador puede acabar en una reacción por el sobre esfuerzo donde podemos encontrar ansiedad, fatiga física y mental, irritabilidad, estrés, aislarnos  socialmente y tener reacciones de agresividad ante los auxiliares… “nadie lo cuida como yo”

Ante todo esto aparecen una serie de sentimientos que entran en conflicto con nosotros mismos. En ocasiones sentimos que la situación se nos escapa aunque queramos hacerlo lo mejor posible, nos sentimos mal por no haber reaccionado como correspondía, que no estamos a la altura de las circunstancias o sentirnos culpables por disfrutar de las cosas o incluso por pedirlo.

 

¿Y qué podemos hacer ante esta situación?, existen varios métodos de actuación que pueden ayudar al cuidador ante estos momentos de depresión y ansiedad, que son las más comunes.

Es importante una organización de un grupo de personas y hacerlas partícipes para formar parte activa en la vida del paciente, de esa manera se conoce más la situación y es positivo para el paciente.

No aislarse socialmente, manteniendo aficiones y llevando un estilo de vida saludable tanto en la alimentación como la actividad física.

Es imprescindible mantener la autonomía de la persona con ACV, de esa manera le hacemos que participe en las ABVD. De igual manera, para que sea más autónomo, es importante adaptar el entorno del paciente.

Es normal tener pensamientos negativos, debemos reconocerlos y saber afrontarlos con ayuda de profesionales de la salud.

Por último, es importante conocer y entender los límites que provoca el daño cerebral en los pacientes ya que muchas veces las personas que han sufrido un ACV no es que no realicen las cosas porque “no les apetece” o “por fastidiar”, sino que se encuentran limitados en muchos aspectos.

No debemos olvidar lo que significa cuidar de los demás, es una tarea solidaria, conmovedora y dura en muchas ocasiones. No es fácil cuidar a un familiar o a un ser querido.

Sois unos héroes.

 

Firmado: Alberto Sánchez López. Fisioterapeuta en NeuroRedacer.

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