¿En qué se diferencian la Enfermedad de Alzheimer (EA), el Deterioro Cognitivo y la Demencia?

La Demencia es una pérdida de la función cerebral y autonomía que ocurre a causa de ciertas enfermedades. Afecta la memoria, el pensamiento, el lenguaje, el juicio y el comportamiento.

Pero y ¿Qué tiene que ver esto con la conocida Enfermedad de Alzheimer? ¿Es lo mismo demencia que Alzheimer?.

La enfermedad de Alzheimer (EA) es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una pérdida de la memoria inmediata y de otras capacidades mentales (tales como memoria, lenguaje, percepción, etc), a medida que mueren las neuronas y se atrofian diferentes zonas del cerebro.

¿Todas las demencias son causadas por la enfermedad de Alzheimer?

Por supuesto que no. Actualmente la Enfermedad de Alzheimer representa el 75% de las demencias, pero existen muchas otras patologías que causan demencias. Entre ellas las demencias vasculares, la enfermedad de cuerpos de Lewy, la fronto-temporal, Enfermedad de Huntington, Parkinson etc…

Pero entonces, ¿cómo se desarrolla una demencia?

A lo largo del proceso de deterioro de estas funciones cognitivas se aprecian tres fases:

  • DMAE: Deterioro Cognitivo Asociado a la Edad. Este deterioro es el propio de la edad. A medida que cumplimos años, nuestras funciones mentales se reducen y cada vez nos cuesta más hacer las tareas del día a día. Sin embargo, este deterioro es completamente normal y no implica la aparición de dificultades en nuestra vida diaria.

 

  • DCL: Deterioro Cognitivo Leve. En ocasiones y por diferentes razones se produce un deterioro mayor del propio de la edad, el llamado Deterioro Cognitivo Leve. En esta fase aparece un deterioro en las funciones mentales (cognitivas) como la memoria, la atención, la percepción, etc. A pesar de esto, en las personas que lo sufren no se produce ninguna pérdida de autonomía y las personas pueden llevar una vida normal y sin dificultades significativas.

 

  • Demencia: Es la pérdida de capacidad mental (cognitiva) pero sobre todo es el momento en que se produce ya la pérdida de autonomía del paciente. Esto último es lo que caracteriza a la fase de demencia. La pérdida de autonomía del enfermo, la afectación significativa a su vida diaria. En esta etapa la persona afectada requiere ya cuidados por parte de otra persona.

¿Dónde entraría en estas etapas la enfermedad de Alzheimer?

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad que se desarrolla a lo largo de varios estadios, pasando por el deterioro normal para la edad, al DCL hasta llegar a la fase de demencia. La Enfermedad de Alzheimer puede ser diagnosticada antes de la aparición de la demencia, ya en la fase de DCL. Lo mismo sucedería con cualquier de las demás enfermedades neurodegenerativas previamente mencionadas.

Pero, ¿Por qué le damos importancia a esta distinción?

La razón es que por ejemplo la Enfermedad de Alzheimer es una enfermedad que actualmente no tiene un tratamiento curativo, pero si puede ralentizarse en gran medida su avance y con ello ganar autonomía y calidad de vida para el enfermo y el cuidador.

Para ello el diagnóstico precoz, antes de la fase de demencia, es fundamental, ya que en este momento y en las primeras fases de demencia se pueden realizar terapias de estimulación cognitiva que ayudan a ralentizar el avance del deterioro.

Junto a esto un diagnóstico correcto y precoz permite pautar un adecuado tratamiento con fármacos que retrasen la progresión de la enfermedad.

¿Por qué no se diagnostica precozmente la Enfermedad de Alzheimer?

Por desgracia cuando los síntomas del Alzheimer empiezan a aparecer se pueden confundir con una depresión, por lo que su diagnóstico correcto requiere la realización de muchas pruebas diferentes como son la Resonancia Magnética, valoración neurológica y una valoración neuropsicológica.

Por otra parte, las valoraciones realizadas en el Sistema Público de Salud, generalmente son realizadas por los neurólogos con pruebas de cribado muy poco sensibles a la enfermedad en sus fases más leves, por lo que en muchas ocasiones no se diagnostica precozmente esta enfermedad.

Todo ello nos da una clara idea de la importancia que tiene una correcta valoración en el diagnóstico de las enfermedades.

¿Qué hace la valoración neuropsicológica?

De las pruebas mencionadas anteriormente (Resonancia Magnética, valoración neurológica y neuropsicológica) es esta última la menos conocida, sin embargo, su importancia es clave. El neuropsicólogo tiene el objetivo de valorar en esta patología aquellas áreas del funcionamiento cognitivo (mental) que se pueden ver afectadas con las enfermedades neurodegenerativas. Un ejemplo es el caso del Alzheimer dónde aparece desorientación, problemas de memoria a corto plazo, dificultades en el lenguaje (sobre todo en la denominación de objetos) y cambios en la conducta. Todo ello es valorado por el neuropsicólogo, que genera un perfil que permite determinar de qué tipo de enfermedad neurodegenerativa se trata o si nos encontramos en una fase de DCL o demencia.

A partir de este perfil, el neuropsicólogo realiza terapias de estimulación cognitiva de las áreas más afectadas con el objetivo de ralentizar lo máximo posible el avance de la enfermedad.

Por todo ello la correcta y precoz valoración del funcionamiento cognitivo puede ayudarnos a prevenir o ralentizar el avance de las enfermedades neurodegenerativas, manteniendo la autonomía de los pacientes durante más tiempo y dándoles una mayor calidad de vida tanto a ellos como a sus familiares.

Cristóbal Pereira Abello- Neuropsicólogo en Redacer.

 

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