¿Es lo mismo una discapacidad y una incapacidad?

En un centro que tiene 20 años de experiencia en el sector de la rehabilitación neurológica, es frecuente encontrarse una y otra vez con las mismas preguntas. Una de ellas es la siguiente: ¿Es lo mismo una discapacidad y una incapacidad?

Ya adelanto que la respuesta es no. Aunque a menudo las oímos como sinónimas, son dos conceptos muy diferentes.

La discapacidad es un certificado que emite el órgano competente de la Comunidad Autónoma. Y es necesario alcanzar un 33% para que una persona pueda ser calificada como discapacitada. La calificación del grado de discapacidad responde a criterios técnicos unificados, fijados mediante unos baremos, que valorarán tanto las discapacidades que presente la persona, como en su caso, los factores sociales complementarios: su entorno familiar, situación laboral, educativa, y cultural que dificulten su integración social.

Mientras que la incapacidad es un concepto profesional, que hace referencia a la imposibilidad de un trabajador de continuar desempeñando una profesión. Ésta la emite la Seguridad Social y puede ser:

Incapacidad Temporal: se refiere a la situación provocada por enfermedad o accidente (común o profesional), mientras el trabajador reciba asistencia sanitaria de la Seguridad Social y esté impedido para el trabajo. Esto tiene una duración máxima de 365 días prorrogables por otros 180, cuando se presuma que durante ellos puede el trabajador ser dado de alta por curación.

La extinción de la Incapacidad temporal, puede dar lugar a la incapacidad permanente, pero, subsiste la reserva del puesto de trabajo, durante un período de 2 años a contar desde que se reconoció la incapacidad permanente, cuando el trabajador vaya a ser objeto de revisión por mejoría.

Incapacidad Permanente: la cual puede ser: Parcial o Total para la profesión habitual, Absoluta para todo trabajo y Gran Invalidez (cuando se necesita de un tercero para el cuidado básico).

Ahora, una vez analizados cada uno de éstos conceptos, vemos que son dos cosas totalmente diferentes. Y es importante conocerlos y saber diferenciarlos, para poder hacer valer nuestros derechos.

Muchas personas nos comunican estar perdidas al respecto de éstos temas. Es verdad que no abunda la información. No obstante, hay que acudir a las fuentes adecuadas. No es bueno buscar asesoramiento en los médicos (que no están para eso). Ni tampoco es conveniente fiarse de todo lo que se dice. Lo mejor es buscar el asesoramiento de un trabajador social, o alguien experto en materia del derecho de la Seguridad Social.

Patricia Rey Rodríguez.

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