La Industria 4.0 en trabajadores con discapacidad

Según el Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social define a las personas con discapacidad como aquellas que presentan deficiencias físicas, intelectuales o sensoriales previsiblemente permanentes, que al interactuar con diversas barreras pueden impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones.

Según las estadísticas hay más hombres discapacitados que mujeres. En total, casi 1,5 millones de personas en España. Y un 32,2 % de éstos se encuentra en edad laboral, pero sin empleo. Un dato que sorprende, es que están muy igualadas las cifras de tasa de paro entre mujeres con y sin discapacidad, cosa que no ocurre entre los hombres, donde la tasa es considerablemente mayor en los que tienen discapacidad.

La conclusión primera que podemos extraer de éstos datos estadísticos es que la existente brecha de género se acentúa por el hecho de tener alguna discapacidad. Por lo que ser mujer y además discapacitada se podría considerar un doble riesgo.

¿Y qué ocurre si encima añadimos el factor 4.0? Para entender esto, es necesario remitirnos a otro concepto, poco estudiado todavía en España. La industria 4.0 o lo que algunos consideran ya la 4ª Revolución Industrial no es otra cosa que la irrupción en el mundo social, laboral y empresarial de las nuevas tecnologías- la robótica, la inteligencia artificial, nanotecnología, analítica, etc. La llegada de éstas tecnologías, que han venido para quedarse, han supuesto una modificación abismal de la manera que teníamos de entender el mundo.

Aunque parezca ficción, la Industria 4.0 a día de hoy es una realidad. Hay que tener en cuenta el desempleo, consecuencia de automatizar ciertos trabajos, y el incremento de la brecha digital para determinados tipos de discapacidad, como factores negativos que debemos intentar paliar. Sin embargo, la buena noticia es que hoy día existen exoesqueletos que permiten a una persona parapléjica moverse, o que es posible utilizar sistemas tecnológicos como la Realidad Virtual para complementar y favorecer el proceso de rehabilitación.

Como conclusión, y como casi todo en la vida, ni todo es bueno ni todo es malo. Las nuevas tecnologías avanzan a una velocidad vertiginosa, y ello trae por supuesto alguna consecuencia indeseable. Pero debemos encarar el futuro con optimismo y sobretodo usar los beneficios de las nuevas tecnologías al servicio de las personas.

Patricia Rey Rodríguez- alumna de 4º de Derecho.

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